jueves, 30 de noviembre de 2017

INSTANTES

Llegué a ti con silencios en el alma, y sentí una mano acariciar mi rostro, buscar en cuencas vacías ojos que están y no están; Ojos que dejan caer sus sueños en tormentas de primavera sólo para recogerlos en el calor del invierno. Y mi corazón fue un poema escrito a fuego eterno con lágrimas de tinta que eso es lo que lloró sobre papeles... ¿Cuántas veces el alma se rompe, cuántas se recompone?

martes, 28 de noviembre de 2017

OLVIDA Y DUERME


Así es como apareció, muda y distante...La noche se venía calma y larga, con más inspiración que cansancio, con más ansias de acabar lo inconfesable. Su pluma tocaba abismos, indiferencias que se respiraban en las horrendas y malvadas criaturas que nadie quería conocer; Y en la soledad, su dulce amiga que enjugó muchas lágrimas de noches sin sombras y odio: La proclamó, pedazo a pedazo, surcada del desconsuelo y silencio; Con ojos que sangraban veneno, con labios vírgenes que eran el bosquejo de algo viviente, que a ratos deseaba fluir de esa vasta oscuridad.Y ahí, la dejó transitar bajo la inconcebible estrella, entre pausas y camino, donde constaban los mágicos registros de sueños danzando como inocencia en los cabellos; Agitaba sus manitas tratando de alcanzarlo, pero no le fue posible, miles de cadáveres la escoltaban hacia el sonido de su final.

VACÍO E INACCESIBLE


Ella estaba capturada en un paraíso que no era el propio y la luz se le iba entre tantas grietas de su corazón.
Ella se perdía en instantes pálidos, golpeando sus sueños contra las extrañas paredes de una habitación en donde la lluvia la cubría por fragmentos.
Ella explosionaba en las plumas de su rojo frenesí, volaba en las melodías de un azul infinito, se movía invisible y cortaba violetas en un jardín fantasmal.
Ella cantaba al desamor y su voz era como los gritos de la luna que nunca quiso cobijarla del todo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

OBSIDIANA


Encontré más silencio en tus ojos complejos que en todas las constelaciones del universo, en tus cálidas gotas de lluvia, coloreándose de lontananza. Y sólo un micro-segundo fue necesario para sentir el hechizo y las palabras exactas en las que serías mi primer poema.
Me pasé noches imaginando las horas indefinibles, recuerdos de yo, buscando tus pupilas como una forma de verdad, de sencillez, del saber que se está ahí.
En tus ojos, que me veían como si de siempre lo hubieran hecho, en la naturalidad de una sonrisa en rostro de criatura blanca y ciega; Mientras las nubes tocan su vals, haríamos sonar nuestra ausencia, nuestra colección de instantes que se entrelazaron y formaron una época.
Esos ojos tuyos que me hicieron creer en hadas y que me miraron por el gusto de mirarme, que en ese cruce se llevaban un poco de mí. ¿Qué tan cruel habrán sido los años con tus ojos, que al verlos es como sentir a un par de hadas agonizar?.
Contó estrella por estrella 
para bordarlas en silencio,
contó cada nube, cada pájaro 
y cada luna vivida
para plasmarlos a la perfección 
con el brillo de esos ojos amantes,
en un manto que hoy cubre 
su desnudez perdida en un tiempo.
La memoria grita un adiós, en mil pedazos y mil besos
y en más de un suspiro, la inocencia se irá para siempre,
corriendo con la lluvia y las locuras de un sueño
Tal era el sentimiento que soñaba con lunares
Sólo las paredes de esta habitación conocían lo que escondía mi corazón a cada segundo.
A veces tengo más sueños que pestañas. 
y seguiré diciéndolo aunque lluevan cocodrilos.

martes, 14 de noviembre de 2017

EL BESO DE LA MARIPOSA


“La madre que queda allí con su sangre,
no va a saber que hacer con tanto cielo

1
La mitad de mí eres tú,
Con tus luces magistrales y tu olor a luna,
Con tus mejillas incendiadas como soles
Y tu caudal de carne.
La naturaleza de tu ser me pertenece,
Porque en ese domingo los relojes detuvieron su tic-tac,
Al escuchar que tras mi pupila
Rompería una ola que traía consigo
Un alma con cuerpo de azafrán.

2.
La mitad de mí eres tú,
Porque muchas veces me palpabas
Con todos los dedos de tu piel,
Y en mi alma depositaste tus hombros de cal y luz.
Porque somos hechas a la mar,
Como dos orquídeas que arden en carmín.

3
La mitad de mí eres tú,
Porque tu imagen la construí de mis rebeldes suspiros,
Y tu esencia la forme en el jardín de mis primaveras
Con trinar de pajarillos y cantos del viento.

4.
La mitad de mí eres tú,
Porque me desvivo por lo hermoso de tu alma…

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